domingo, 12 de octubre de 2008

Don Quijote

Iluso personaje imaginario creado por Don Miguel de Cervantes hace cuatro siglos. Hombre entrado en años cuyas lecturas de libros fabulosos le hicieron perder la razón, por lo que se sintió uno de sus héroes.

Y es sobre este personaje que mi querido Maestro Carlos escribe el celebrado poema "Al Eterno Viandante" que se encuentra perpetuado en bronce en sendas placas instaladas en:
-La Plaza Cervantina en Santiago Tuxtla, Veracruz. México.
-La Ciudad de Guanajuato, Guanajuato. México. Corazón Cervantino del Continente Americano; integrada al monumento al Quijote que la culmina.
-El jardín de San Nicolás de la Ciudad de Tlaxcala, Tlaxcala. México.
-En España, en Alcázar de San Juan y del Hidalgo, corazón de La Mancha.

Como preámbulo al gusto de compartir este poema, así como se presenta en el libro "A ti... La Poesía Diferente de Carlos Cea y Díaz", a continuación se definen algunas palabras y expresiones poco usuales que facilitan la comprensión del poema.

Desatino: Error.

Yelmo: Casco metálico usado por los soldados españoles de esa época.

Mambrino: Personaje cuyo yelmo de oro lo volvía milagrosamente invulnerable. La Bacía era una bandeja portátil usada por los barberos, cuyo hueco en la orilla embonaba en el cuello del cliente. En su locura, Don Quijote arrebató una de éstas a un barbero pues la confundió con la mitad del Yelmo de mambrino. Es por esto que lo representan con una bandeja en la cabeza.

Mendaz: Mentiroso.

Malandrino: Raterillo.

Adarga: Escudo.

Entuerto: Injusticia.

Molinos de viento: Construcciones cuyas aspas imaginó como gigantes que lo atacaban.

Los leones: Bestias feroces enjauladas con las que se topó en el camino y a las que quiso enfrentarse. Convencido por Sancho de que era una inútil temeridad, desistió de su intento, pero aprovechó el lance para cambiarse el nombre de "Caballero de la Triste Figura" por el de "Caballero de los Leones", para perpetuar su hazaña.

Heráldica: Ciencia que estudia los escudos de la Nobleza.

Rocinante: Caballejo que él imaginaba que era un brioso caballo.

Clavileño: Caballo de madera en el que le hicieron creer que volaría al accionar la clavija que tenía en el cuello.

Aldonza: Aldeana joven, sucia, vulgar y atrabancada a la que él veía en su locura como una gran señora a la que llamaba Dulcinea del toboso y de la que estaba enamorado.

Gracias inmensas a quienes lean estas líneas. Si visitan las ciudades mencionadas recuerden buscar el poema inmortalizado en Bronce.

1 comentario:

Marlén Curiel-Ferman dijo...

Órale! Qué chido glosario te aventaste!

EL poema del Maestro de Cea es muy bonito...

Justamente hará unas dos semanas que estuvimos analizando al QUijote en la clase de apreciación literaria... te habría gustado estar ahí.

Gracias por tus comments, es un gusto tenerte de nuevo en mi blogsillo de bolsillo... jejejje

Buen miércoles!

Mar